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jueves, 24 de enero de 2019

Barbastro se queda sin testimonio de su pasado ferroviario con la retirada de las vías de tren por el Adif

Sin palabras. He decidido titular esta entrada del blog con el mismo titular de la noticia que me impacta. Todavía recuerdo a nuestros políticos locales, cuando ADIF retiró la mayoría de vías de hierro y traviesas de madera, que mantenían las vías hasta el Polígono Industrial como testimonio de esta infraestructura histórica y patrimonio industrial.

Hoy siento, profundamente, al ver esfumarse esa promesa. Y sufro al ver que del tren (que tanto costó levantar a unos osados y adelantados barbastrenses de hace ya siglos) no queda NADA. Absolutamente nada.

A continuación transcribo la noticia, elaborada por Ángel Huguet, y publicada en www.rondasomontano.com el día 22 de enero de 2019.

***

La brigada de operarios contratada por la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) retira las traviesas y tramos de vía férrea del antiguo trazado del ramal ferroviario, en desuso desde el año 1969. Se cumplen 50 años desde que circuló el último tren de viajeros y 140 años desde la inauguración del ferrocarril Selgua-Barbastro, en el año 1880, por iniciativa de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. El tráfico de mercancías resistió unos años hasta que Renfe clausuró la línea entre las de baja rentabilidad por aplicación del Contrato de Programa en 1984.

Las tareas de retirada de traviesas y de vías que se realizan desde hace una semana son continuación de las que se llevaron a cabo hace años cuando se construyó la nueva Avenida de la Estación. Ahora, se eliminan todos los tramos pendientes hasta el Polígono Industrial, de manera que desaparecen los últimos vestigios que recordaban la historia del ferrocarril y de la línea que conectó Barbastro con la Estación de Selgua que servía de conexión con la red general previa parada en el apeadero de Castejón del Puente por donde circularon varios trenes, entre ellos “La Burreta”.

El alcalde Antonio Cosculluela informó que “la vía se levanta porque no está en condiciones en los tramos donde se trabaja en tareas de limpieza y mantenimiento por cuenta de Adif, propietario del terreno, para adaptar ese itinerario en sendero de vía verde si prosperan las condiciones para el alquiler y arriendo que se estudian”.

Se negocia entre los técnicos de ambas partes y se ha redactado un borrador “en espera de que se firme el convenio a corto plazo con duración prevista de varios años”. Por otra parte, indicó que “el proyecto se ha presentado en el Ministerio, donde ha sido aceptado y en el Gobierno de Aragón en espera de que se puede ejecutar la Vía Verde entre Barbastro, Castejón del Puente y Monzón con más de dos millones de euros, solo será viable si hay recursos de las administraciones públicas”.

La adecuación de la vía verde completa de 9 km. incluye la dotación de nuevas infraestructuras y la adecuación del antiguo apeadero de Castejón del Puente. El estudio técnico realizado por la empresa Prames, hace cuatro años, estimó el coste en 2.248.000 € pero su ejecución no es viable sin ayudas o subvenciones a las que pueden tener acceso los ayuntamientos mediante convenio con Adif.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Barbastro adaptará el tramo hasta el Polígono Industrial para hacerlo “practicable”. La inversión de 25.000 € que estaba prevista en el año 2018 -por compromiso político con Cambiar Barbastro- no se ejecutó y se ha incorporado al borrador de Presupuestos del 2019 para su ejecución en tareas de mantenimiento, según informó el alcalde.

La senda va paralela al trazado de vía estrecha por donde circularon “la burreta”, la “Tirso de Molina”, la “tanque” número 232, la locomotora a Diesel 1401 y el ferrobús, hasta la supresión de trenes de viajeros (15 diciembre 1969). Más tarde, trenes de mercancías a “vagón completo” hasta el año 1984

Apuntes para la nostalgia

El recorrido depara la posibilidad de muchos recuerdos, nostalgias y apuntes para la historia ferroviaria de Barbastro. Joaquín Torres Borruel conoce varios muy curiosos y poco conocidos, entre ellos los terrenos para el proyecto de construcción del cementerio republicano que no prosperó por falta de autorización de Renfe. Además, la desaparición de un vagón de mercancías localizado en el túnel, las oliveras “plantadas” por el abuelo de Torres en el año 1875 para “proteger los terraplenes próximos a la vía”. En el mismo tramo está, semioculto entre maleza densa, el búnker construido para la Plana Mayor del cuartel General Ricardos “en caso de bombardeo”, cerca de una antigua tejería de la que no queda nada y el propio túnel en curva, entre las novedades pioneras de la época, según Torres Borruel.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Pocos elementos protegidos, muy pocos

¡Qué olvidado te tengo, blog! Necesito escribir, expresar lo que siento al ver caer desde hace unos días otro particular edificio más... Hoy me inspira el edificio de La Tienda Nueva.


Sigo viendo casas que, al no estar habitadas, están condenadas a perecer. Ya perdieron su alma el día que sus inquilinos hicieron la maleta, y ese día fueron huérfanas de la ruina.


Y sigo repasando el catálogo de edificios protegidos, me sonrojo, me alarmo. Son pocos, muy pocos y, además se permite demoler.
Así sólo conseguiremos que éstos se vuelvan unos edificios aislados, amenzados por construcciones cercanas no armónicas. De nada sirve presumir de historia (de casco "antiguo") si no cuidamos
edificios populares, simples y pobres en sus materiales, pero singulares, personales, propios, NUESTROS. Debemos cuidar algunos elementos y cuidar lo que se construye a su alrededor.


Proteger más edificios, o, mejor diría, proteger entornos: no está protegida la calle de las Fuentes (sí, la calle, su tipología), o viviendas que son de finales del siglo XX pero que por su singularidad merecen algo mejor, y lo digo así de claro: protectores mejores. O viviendas que antes estaban aisladas entre las huertas y ahora son amenazadas por mastodónticos edificios a su alrededor.

Y es sencillo y sin mucho esfuerzo dar un cambio de urbanismo:

  • primero: cambiar el concepto "urbanismo" por "paisaje urbano".
  • segundo: actualizar ese catálogo que se incluye en las Normas Subsidiarias de Urbanismo y que data de 1987. Algunos edificios que se obviaron entonces y algunos construidos desde entonces merecerían dicha protección: casas medievales con elementos particulares (como las ventanas conopiales de calle Argensola y plaza del Mercado, o aleros en otras muchas); bodegas (Sommos, Viñas del Vero, Lalanne...), algunas villas de campo (Amparo, Elena, Rosario...), toda la plaza del Mercado y un largo etcétera que habría que reflexionar.


Los criterios de urbanismo, de protección, de restauración, han cambiado y mucho desde hace 20 años. Todo ha cambiado. Actualicemos lo que queremos que sea nuestra ciudad pero sin perder su esencia, lo que la hace única. Protejamos los entornos.


jueves, 30 de octubre de 2014

Tiempo de lentos paseos...


Llevar toda la tarde sentado frente al ordenador y encontrar, descubrir esta imagen me supuso una gran alegría.

Entre otras muchas fotografías carentes de colores, ésta los poseía sin mostrarlos: tonos otoñales... e incluso llegaba a oler: a humedad, a los primeros calientes humos del otoño...

Unos personajes tranquilos en un camino tranquilo, despojado de la animación del verano y de los árboles que lo vestían antaño. Nuevas casas, llenas de color, en una foto en blanco y negro.

Sí, una fotografía, como todas las fotografías estática, que invita a tomar la vida con más calma, como un paseo. Ahora que llega el letargo del frío y de los colores, paseemos...


FOTOGRAFÍA: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=210873279091728&set=a.115097615335962.17740.100005071724360&type=3&theater

lunes, 24 de marzo de 2014

... preguntas ... sobre la promoción del patrimonio

A principios de diciembre del pasado año llamé a la Oficina de Turismo de Barbastro y aún estoy sorprendido de la conversación telefónica:

Yo: - Hola, ¿hacéis visitas al pozo de hielo de la Barbacana este puente?
Oficina: - No.
Yo: - Vaya, gracias.

Tras colgar pensé lo triste que es, en pleno Puente de la Constitución, no poder ver junto a unos amigos de fuera esta joya del patrimonio de Barbastro y el interesante montaje expositivo que contiene.

viernes, 7 de febrero de 2014

NUEVAS SOLUCIONES, VIEJOS PROBLEMAS...

Afortunadamente las ciudades las están ganando los peatones. Sí, también las tiendas y las terrazas... unas dejan desierta y sombría la ciudad por la noche, otras generan jaleo hasta altas horas... Lo que antes se achacaba al tráfico rodado (el ruido hacía insoportable vivir en el centro), ahora se va sustituyendo por otros condicionantes (querer vivir en zonas más soleadas, más verdes), y que acaba siendo un vaciado de la habitabilidad y un querer huir del ruido, del peligro.

Muchas veces vivir en el centro antiguo es vivir con sensación de inseguridad. Inseguridad por el estado de la construcción, inseguridad por algunos vecinos... ruina que llama a ruina.

Pero no me quiero desviarme de lo que quería explicar hoy, a raíz de una foto encontrada en Facebook. Una foto en blanco y negro de los años 70 del pasado siglo (hace 40 años) y que mostraba (y muestra todavía) que el centro de una ciudad (el casco antiguo) no estaba hecho para los avances de la vida moderna. Las estrechas, las sinuosas calles se quedaban pequeñas para acoger a nuevos habitantes: los autobuses, los camiones, cada vez más grandes, más largos, más altos... más amenazantes.


Así que esto fue provocando la desaparición de casas, de puertas de ciudad, de cuellos de botella que, casualidades de la vida, muchas eran casas imponentes y llenas de valor.

Pero volviendo a la fotografía (un camión empotrado en unos locales). Decir que lo sorprendente es la solución: se hizo una variante alternativa a la carretera nacional que pasaba, como en otras muchas localidades, por pleno centro. Había mil planes, mil ideas de ir tirando casas con porches y casas en zonas estrechas. Alguna pereció, como la casa de ladrillo, imponente y robusta, del comercio que se ve al fondo (Confecciones Lacambra), pero, afortunadamente muchas otras se salvaron.

Barbastro perdió algo de economía, pero ganó en seguridad vial. El tiempo ha dado la razón: hoy por hoy, si no puedes ofrecer un atractivo, ningún vehículo se detiene ni para echar gasolina.

***

Fotografía: Antonio Latorre ( https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1405772909672597&set=a.1381789788737576.1073741827.100007197040114&type=1&theater )


lunes, 21 de octubre de 2013

Sacando los colores a las calles

Los paseos por el centro de Barbastro siempre deparan sorpresas. Una hoy mismo: están limpiando la fachada de Casa Palá, en la calle General Ricardos.

Esta casa no pasa desapercibida: por su tamaño y porque configura el espacio de las llamadas "escaleretas". Aunque no tiene balcones artísticos, sí remata su fachada un alero de madera dentado, casi ajedrezado, lo que le da un aire imponente.


Pero esta fachada, sucia hasta hoy, gris, sobria... guardaba bajo el polvo sus colores y decoración originales. Y los que están trabajando su superficie, lo hacen con el mimo de los artesanos, de restauradores. Así, poco a poco, van limpiando y dejando ver tonos azules, ocres... 

ACTUALIZACIÓN 24/10/2013: El encanto de los pintores de antaño -de los que animaban con pocos recursos unas sobrias construcciones, una sobria vida- ha sido ocultado bajo una capa de pintura. Una nueva pintura que cubre también varias casas que se alinean con esta. Así que los azules eléctricos, los ocres, las formas alegres, ya no están... aunque, efímeramente, unos pocos pudimos disfrutarlas de nuevo.



lunes, 1 de julio de 2013

Malas noticias...

No por esperada deja de ser sorprendente. Sólo tenemos que pasear por nuestras ciudades y pueblos para ver que hay muchos monumentos a punto de desaparecer.
Escandaloso cuando muchas veces la actuación a realizar supondría una mínima inversión y más escandaloso justificar la desidia cuando son verdaderas joyas.

Me hago eco de esta noticia publicada este fin de semana en Heraldo de Aragón, cuyo contenido transcribo a continuación. Este texto me hace recordar Averly, la fábrica Zaragozana, ahora en pleno corazón de la ciudad, que se detuvo en el tiempo. Su casona, su jardín de época, sus chimeneas... un encanto en definitiva amenazado por la especulación.


El patrimonio aragonés es el principal protagonista de la Lista Roja de Hispania Nostra, asociación que vela por mantener en el mejor estado posible el patrimonio español.

Castillos derruidos, iglesias sin techo, o torres sin altura protagonizan esta especie de álbum de la desidia que busca "poner delante de la opinión pública el mal estado en el que se encuentran muchos de los restos patrimoniales de nuestro país", según cuenta su vicepresidente, Carlos Morenés.

La asociación, única de este ámbito a nivel nacional, trabaja desde finales del 2007 con esta "Lista Roja" de restos en peligro debido a su abandono o a la mala praxis llevada a cabo en su conservación. Un punto de encuentro en definitiva de monumentos "con serias posibilidades de perderse para siempre" que la asociación cataloga y expone gracias a la colaboración de otras organizaciones de carácter local.

Con 30 monumentos, la provincia de Zaragoza es la que más restos tiene registrados en la lista, seguida de Palencia y Huesca, que es tercera con 23. Sin embargo, este 'liderazgo' no significa "literalmente que Aragón sea la comunidad que menos cuida su patrimonio", explica Morenés.


"La lista no es un ranking ni una una forma de acusar a nadie, simplemente busca trasladar a la sociedad la situación de algunos vestigios de nuestro pasado", cuenta el vicepresidente de Hispania Nostra, que entiende que la gran cantidad de restos registrados en Aragón también se debe "al enorme número de asocaiciones preocupadas por este tema" -un total de 30 colaboran con Hispania Nostra desde Aragón- y el "enorme" conjunto patrimonial que posee la comunidad.

Sin embargo, para APUDEPA, una de las organizaciones colaboradoras, la "desidia y la falta de planificación de la Administración" es otro de los ingredientes que provocan esta situación. "Es cierto que en Aragón somos muy activos, pero hay otras regiones donde también y ni de lejos se llegan a estas cifras", explica el presidente de APUDEPA, Carlos Bitrián.

Un paseo por la lista roja
Entre los monumentos que recoge la lista de Hispania Nostra, en Zaragoza destacan el Castillo de Maella, la ermita gótica de Santa Quiteria, en Encinacorba, o el amurallamiento de Calatayud, catalogados todos ellos con distintos grados de protección que van desde la distinción como Bien de interés cultural hasta el reconocimiento como conjunto Artístico-Histórico.

En Huesca, castillos y pequeñas iglesias se reparten a partes iguales los puestos de la lista, dibujando un mapa "del despoblamiento muy elocuente" para APUDEPA. Y es que la asociación con sede en la Universidad de Zaragoza entiende que otros de los puntos flojos de la administración en este ámbito es que se olvida de los restos que se encuentran en los territorios despoblados.
"Falta de planificación"
"Falta claramente una hoja de ruta" explica Bitrián, que lamenta que la administración dé preferencia a monumentos "visibles" y deje perder a otros que "forman parte del sustrato más antiguo de Aragón".

Uno de estos monumentos que cuentan parte de la historia del comienzo de Aragón es la iglesia San Vicente Mártir de Villanúa, edificada en el siglo XI, y que ha perdido su techumbre. Propiedad de la Obispado de Jaca, el santuario se encuentra actualmente en estado de prerruina, sin que el Gobierno pueda intervenir de primera mano.

Y es que, según la administración, los propietarios privados y las diócesis a las que pertenecen muchos de estos monumentos son los principales responsables del estado de éstos, sin que el Gobierno pueda hacer nada "más allá de instar a su protección".

"Desde Patrimonio establecemos una serie de prioridades de intervención, pero hay restos en los que no tenemos capacidad para hacerlo directamente, ya que son propiedad directa de ayuntamientos, o de particulares".

Quizá esta incapacidad del Gobierno para impedir el deterioro de una buena parte del patrimonio aragonés sea uno de los detonantes del "paso adelante" que está tomando la ciudadanía con respecto a estos casos, según explica el vicepresidente de Hispania Nostra.

Para Morenés, "en los últimos años se está creando una conciendia menos egoísta, y más solidaria en torno al patrimonio, que en el caso del patrimonio ha llevado a mucha gente a organizarse para defender lo que consideran suyo", trazando una idea que representa fielmente la fundación 'Amigos de Averly', que ha hecho que la antigua fundición zaragozana sea uno de los últimos conjuntos añadidos a la lista.

"En Aragón tiene que cambiar mucho la política territorial" reclama Carlos Bitrián, que entiende que la falta de dinero actual haga que se recorte el presupuesto en temas patrimoniales, pero asegura que "de haberlo tampoco habría un plan a seguir".

Mientras tanto, estos restos se debaten entre el abandono y el reconocimiento, al tiempo que esperan una actuación para abandonar un listado que, en palabras de APUDEPA "revela el preocupante estado del patrimonio aragonés".

http://www.heraldo.es/noticias/aragon/2013/06/29/zaragoza_huesca_lideran_lista_roja_patrimonio_peligro_hispania_nostra_240002_300.html 







NOTAS:
- Fotografía antigua: El Periódico de Aragón.
- Fotografías actuales: Blog de Daniel Pérez.

lunes, 8 de abril de 2013

Manos a la obra... los niños que jugaron

Parece mentira, o verdad... Manos de voluntarios están limpiando el entorno de la Virgen del Plano. Ayer domingo, convocados y animados por un joven barbastrense -que aún no es ni mayor de edad-, un buen número de aquellos antiguos niños que allí jugaron, fueron a la ermita para realizar tareas de limpieza.

También se unieron vecinos del barrio cercano de Santa Bárbara, que ya reivindicaron el estado de esta ermita y su entorno con su carroza en el Pasacalles del Pregón del año pasado.

Humildes manos con grandes intenciones.


Transcribo el texto que El Cruzado Aragonés ha publicado en Facebook:
La “quedada” organizada por Pili Toro y Pablo Jurado a través de redes sociales, el “boca a boca” y la cartelería, reunió ayer a 65 personas, de todas las edades, para limpiar los alrededores de la emita de la Virgen del Plano, dependencias de la iglesia -lo que queda de ella- cocinas y 78 de las 112 escaleras de acceso a la antigua “pasarela colgante” sobre el río Vero. El balance de la jornada dejó 5.000 kilos de escombros entre interiores y exteriores, dos contenedores llenos de basuras y montones para tres más, numerosos “fajetes” de ramas secas, 65 tablones y maderas extraídas del interior y alrededores. En la escalinata de acceso a la pasarela colgante se aprecian las referencias comerciales de quienes pagaron cada peldaño gracias a la paciencia en tareas de cortar hierbas, limpiar y talar dos árboles caídos que impedían el paso.

Y a mí me deja una pregunta que me la estoy haciendo muy, muy a menudo: ¿Dónde fue el dinero de las vacas gordas? ¿Por qué se ha de llegar a este grado de dejadez para actuar? 

Fotografía: El Cruzado Aragonés. 
Fecha: 08/04/2013
Nota: Existe en este blog una entrada sobre el estado de esta ermita del 25/07/2010 - http://aqui-hubo-barbastro.blogspot.com.es/2010/04/la-ermita-de-el-plano-excursion-ninguna.html

viernes, 4 de enero de 2013

Aún nos quedan oasis

Quiero compartir, en estos primeros días del año, un texto que escribí en diciembre del año 2007. Veo que todavía sigue vigente... Feliz año.


AÚN NOS QUEDAN OASIS
Todavía conserva Barbastro esos pequeños oasis que acomodan al que los habita y al que viene de paso, a uno en su quehacer diario, al otro en su descubrimiento de lugares y gentes.
Oasis a los que me gusta llamar rincones. Sí, rincones. Allí donde aparece lo extraviado, donde el niño pequeño se esconde y crea su mundo, donde se acumula el polvo con el paso del tiempo, donde se amontonan los recuerdos en trastos viejos de los que cuesta desprenderse.
Si un forastero pidiera consejo para qué visitar, me quedaría pensando en mis particulares rincones. Recordaría la Catedral, San Francisco y su fuente, la Plaza del Mercado y hasta la Peñeta. Pero por encima de todos éstos que aparentan ser inmortales -y recalco: aparentan-, me vendrían al recuerdo otros oasis más placenteros: las sensaciones. En invierno el olor a estufa de leña, cruzando el recio Puente del Portillo cubierto por una espesa niebla entre sus barandas de cemento. La primavera se vería envuelta por el viento, y éste crearía nuevos sonidos azotando oliveras y carrascas y llevando consigo el sonar de los tambores que anuncian la Semana Santa. En verano, el frescor de la sombra en un paseo por el zigzaguear de los Tapiados e incluso la humedad del musgo y el salpicar de sus manantiales. Y así, tantas sensaciones como días tienen las estaciones que me gustaría compartir con ese hipotético forastero.
Pero los sentidos están ligados a la imaginación y de esa sensibilidad cada uno sabe lo suyo. Los sentidos despiertan a la imaginación, y ésta motiva a los anteriores. Tan personal que es tarea difícil compartirlo. Sólo un buen escritor o un buen contador de historias sabría hacerlo. Y nuestros mayores lo consiguen. Nos hacen partícipes de sus vivencias, de sus peripecias en esos rincones de Barbastro. Hasta darnos cuenta que, pese a lo fugaz de la vida, hay legados, herencias que nos dejan para su recuerdo. Quizás no sentiremos lo que ellos, pero nos han transmitido esos lugares ofrecidos ahora a nuestros sentidos y nuestra imaginación.
Deberíamos lamentarnos de perder con los años esa capacidad propia de imaginar, pero más debería dolernos el acabar con los pequeños detalles, los rincones que mueven el motor de los sentidos. Si bien la merma de facultades es irremediable, sí que podemos poner los medios para evitar acabar con los lugares, rincones, oasis o como queramos llamarlos. Y no hay excusa ni resignación sino la capacidad de imaginar otras soluciones y así crear nuevos rincones: imaginar soluciones no es soñar lo inalcanzable, sino poner en práctica soluciones imaginativas.
Soluciones que hubieran evitado acabar, por ejemplo, con la Estación del Ferrocarril imaginando un vial en un sentido delante y otro en sentido contrario detrás de la misma, rodeando sus escaleras de vegetación y con su elegante palmera, como en el mejor de los oasis.
Soluciones que se han de poner en práctica para que lo práctico no sea agrandar, alinear, destruir, sino conservar y adaptar a nuevos usos. Soluciones para el siguiente oasis en riesgo: los Tapiados.
Mientras unos imaginan, donde antes pisaban las vías del tren, sendas verdes en las que pasear tranquilamente a pie o en bicicleta, otros parece que preferimos ver estos y otros lugares agonizar, morir. Es inaceptable ser espectadores de la piqueta. Los Tapiados, en su agonía como mero paso de coches a los huertos o a las fincas, reclaman que los imaginemos como una vía donde convivan motor y paseo. Reclaman ser una vía de un solo sentido. Reclaman a nuestra imaginación un puente desde la Cospillera al Campo San Juan para unir con un vial la faraónica rotonda de Las Huertas de Suelves con la antigua entrada a Barbastro bajo las Capuchinas. Unir Barrios.
Los Tapiados, en su personificación, prefieren seguir viejos pero dignos, con esencia. Piden seguir viendo pasear a los barbastrenses junto a la hierba de su senda y acompañarlos hasta su huerta o a visitar a su viejo amigo el Puente de Santa Fe, con el que querría ser recordado no por la amenaza que hoy les acecha (*), sino para otros menesteres.
Protección en todo caso para estos viejos amigos que nos hablan, al igual que nuestros abuelos, de tiempos pasados. De lo que aquí hubo. Una voz que nos reconforta. Como un oasis en el desierto.

(*) Se está elaborando un plan urbanístico para mejorar el trazado del Camino de los Tapiados que acabará con los muros que le dan nombre.
***
En esta entrada, me permito añadir varias imágenes que hacen un recorrido visual por los Tapiados, tomadas en este último año 2012.







jueves, 15 de marzo de 2012

Una foto fija del "movimiento" de la Semana Santa

Hace ya 2 años, que se dice pronto, tuve el encargo de recoger las imágenes, en video, de la Semana Santa de Barbastro.

La Junta Coordinadora de Cofradías contactó conmigo y me propuso adaptar un anterior trabajo mío sobre la Semana Santa en la Parroquia de San Francisco de Asís (Pasos para Pascua), haciéndolo extensivo a todos los actos que se desarrollan en la ciudad. Este nuevo trabajo sería la tarjeta de presentación a nivel nacional en el Encuentro de Cofradías del año 2010 a celebrar en Barbastro.











Como siempre me pasa, independiente al resultado, mi implicación fue incondicional. Desde el Pregón hasta el Domingo de Resurrección. Grabando por la mañana procesiones, celebraciones, vistas de rincones de Barbastro... y por la noche haciendo trabajo de catalogación de esas imágenes. Siete días intensos difíciles de comprimir en una hora de video.

A los días de Semana Santa, sucedieron varias semanas de guión y otras muchas de montaje. El trabajo se alargó incluso durante el verano.

El resultado, como indica el nombre de esta "entrada" es una foto fija de lo que fue esa Semana Santa de 2010. Acto a acto. Semana Santa que cada año incluye novedades y hacen que, aunque la esencia permanezca, se guarde para siempre la perfecta organización de ese año, los enseres, los recorridos (la Procesión General llegó hasta la calle las Fuentes), etc.

Como curiosidad técnica la grabación fue realizada en alta definición, aunque después la producción del DVD sería en definición normal para permitir su reproducción en cualquier equipo y por coste. Cualquier día se podrá recuperar la calidad original para admirar las imágenes en toda su profundidad y color.

sábado, 11 de febrero de 2012

Una escultura de su tiempo, de su espacio...

Ayer, día 11, fallecía en una residencia de Biescas el escultor e imaginero barbastrense Félix Enrique Pueyo Marco. Nació en 1914 y se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, donde abrió su propio taller en los años 40 del pasado siglo. Sus obras están repartidas en templos e instituciones religiosas de todo el mundo, incluido cómo no su Barbastro natal.

Esta triste noticia me ayuda a recordar una de sus obras en Barbastro: el Cristo crucificado de la ermita de San Ramón del Monte. Y así hacer extensiva esta reflexión a todo el patrimonio mueble.






A título informativo decir que la ermita actual sustituye a otra anterior que estaba en estado ruinoso tras su profanación en la Guerra Civil. Con la nueva obra se dotaba a Barbastro –honrando así a su patrón diocesano– de un templo cuyo diseño estaba acorde con su tiempo, rodeado de pinares, de buenas vistas y de una residencia o casa de ejercicios digna de acoger retiros y encuentros. Tan mimada fue esta obra que se embelleció –además de con muebles de tipo etnológico– con evocadores pirograbados sobre la comunión (común-unión) en el salón comedor y, en la ermita, con dos grandes vidrieras abstractas (y otras en ventanas de menor tamaño) y tres hermosas tallas de madera.

Estas obras de imaginería son de imponente tamaño. San Ramón Obispo dando su bendición y la Virgen, bellísima, ofreciéndonos a su hijo. Ambas obras sin pedestal parecen flotar a ambos lados del Cristo que preside sobre el altar. Un Cristo crucificado sobre una cruz de hierro que se integra en el propio espacio arquitectónico.









De este Cristo (posiblemente inspirado en el propio autor) se pueden contar innumerables anécdotas. Muchos dirán que impone o incluso infunde temor... pero no es otra su intención que la de transmitir cercanía reflejando el dolor humano. Imponente pero humano, no idealizado.

Yo lo he contemplado muchas veces. Las primeras, en aquellas excursiones de fin de curso de catequesis. Siempre me dio mucho respeto verlo tan majestuoso a pesar del dolor de su rostro, de cómo apretaba sus dientes y de la forma en que se vencía hacia delante. Y me "chocaba" ver esa pose que se escapaba de toda mi idealización (nunca había visto un cristo con un clavo en cada pie).

Aún hoy lo veo así, aunque de distinta forma...










Recuerdo que allá sobre el año 1996 (si mal no recuerdo) fuimos con don Lino Rodríguez para tomar unas imágenes del programa de la televisión local Informativo Diocesano. Nos recibió Hortensia, tan amable como siempre. Ella estaba algo preocupada sobre si sabríamos captar la expresión del rostro. Y tenía toda la razón. En las fotos que se han hecho (o que he visto hasta el momento) en el rostro del Cristo se aprecia mucho dolor, en cambio, si se contempla con la luz natural su expresión varía, parece mucho más sereno. Creo que tampoco lo conseguimos grabar bien pese a trabajar la iluminación una y otra vez. Luz artificial en aquellos años muy necesaria para captar imágenes en interiores (me gustaría saber cómo quedaría hoy en día, ya que la mayoría de cámaras de video no necesitan iluminación extra).

Esta reflexión sobre el Cristo de la ermita de San Ramón del Monte me permite recordar esas obras muebles que son verdaderas obras de arte. Son incluso más acordes a su tiempo que las inmuebles, y más frágiles: por sus materiales más delicados y porque son más fáciles de agredir, de cambiar la ubicación para la que fueron concebidas, de ser víctimas de los gustos temporales y de las ventas a "profesionales" sin escrúpulos.

Es importante vigilar nuestro patrimonio, de principio a fin. Cualquier pieza es importante y como "pieza" no puede faltar en el puzzle.


Y a mí me queda el compromiso de tomar un buen video o una buena fotografía del Cristo... quince años después.

*
NOTAS:
1. Imagen de la postal: todocoleccion . net
2. Imagen en blanco y negro (años 50 ó 60): libro "Barbastro, siglo XX. Luces y sombras". Francisco Víu.
3. Imagen del Cristo: aragondigital . es

viernes, 23 de diciembre de 2011

"La estrellita de papel de plata"

Los que ya pasamos la treintena aún recordamos tiempos austeros en los que la Navidad llegaba en Diciembre. Tiempos en los que se cantaban villancicos y no importunábamos a nadie al nombrar a la Virgen, al niño y a los peces que bebían en el río, y se desconocía al reno al que todos los niños, laicos, cantan ahora. En definitiva, la Navidad se celebraba a tiempo y bien.

Quiero reflexionar, como seguramente muchos hacemos (da igual si de treinta u ochenta), sobre la decoración de estas fiestas. Nunca mejor dicho: "decoración".

Rechirando entre cajas y cajas, que llegaron en su día a mi casa con la alegría de pasear el aguinaldo, he encontrado una pequeña estrella de cartón recubierta ya por un cuarteado papel de plata. La he observado un buen rato y me he emocionado cuando al descubrir las marcas de mi puño, escritas a bolígrafo azul sobre cartón gris. Seguramente el cartón sería de alguna caja de galletas y, sobre ella, intenté dibujar la estrella perfecta, para mí la de cinco puntas, igualita que la estrella colgante que brillaba sobre las entradas a Barbastro.

Para quien no las recuerde, le diré que había unas tres estrellas hechas de bombillas, que iluminaban los accesos a Barbastro por las carreteras principales: desde Monzón, desde Huesca y desde Graus. Para mí, las más bonitas que he visto en mi vida. Aún podemos intuir la silueta de una de ellas junto a la Estación pero, ahora, hecha de hilo luminoso. Las más bonitas y que intenté imitar en mi estrellita de cartón y papel de plata.

Hablando de adornos navideños, Barbastro tenía allá por los años ochenta sólo unos pocos: las mencionadas estrellas, el mimado -antes talado- árbol de la calle San Ramón y su casita que contenía un Belén; y las luces del Coso en las que se aprovechaba la guirnalda con el escudo que iluminaba las fiestas mayores, cambiando el barbudo por la silueta de un abeto verde. También la parroquia de San Francisco decoraba su portada como hace ahora -con un nacimiento-, en la torre, una estrella, e incluso en la galería aragonesa hubo letras de "paz y amor". En los comercios, además, se veían belenes y algún novedoso adorno de los que vendían las decoraciones típicas de estos días y, en sí, eran todo un espectáculo los escaparates de los almacenes que rebosaban juguetes. Lucir, también lucían algunos árboles en privilegiados jardines, en centros educativos y en el "cuartelillo". Poco más... ¡y poco menos! Adornos repetitivos que resultaban siempre nuevos a la mirada que se dejaba emocionar.

Pero quiero volver con mi pequeña estrella y a sus recuerdos de mi casa, de mi infancia. Me vienen a la memoria cinco adornos del raquítico y minúsculo árbol familiar, árbol de corazón de madera y escasos y artificiales brazos, comprado sin no poco esfuerzo de mis padres. Esos adornos eran unas campanas y unos zapatos, ambos de dos en dos, plateados y con hojas de acebo; el tercero era un bonito espumillón multicolor, poco habitual y que competía en belleza con raquíticos espumillones de alambre que perdían su frondosidad con sólo mirarlos; el cuarto adorno era una bola poliédrica, para mí "exclusiva" ante las esféricas de plástico, que eran poco habituales ya que sí lo eran las de frágil cristal; y, por último, mi preferido: una concha de plástico pintado de plata que contenía un nacimiento minúsculo, y ¡se abría y todo! De estos adornos sólo conservo el espumillón y la bola, fieles testigos vivos de mi inquieta infancia. Ahora los cuido y los tengo presentes cada Navidad.

A estos recuerdos se suma ahora la pequeña estrella. Pequeña como pequeñas eran las luces del árbol, todo un lujo era comprar una guirnalda de 8 bombillas de colores y, más lujo aún, si tenían intermitencia aunque eso sí, se apagaban todas a la vez... no hacían las maravillas que hoy hacen que cantan y todo, hasta bailan al ritmo de la música.

El color... para mí mi infancia es en color. Mezclas, quizás estridentes, de colores: bolas de colores, espumillones de colores, luces de colores... que disfrazaban lo realmente real: un árbol raquítico, simple... como si fuera un símil de aquellas fiestas: sencillas, austeras, pero de color y de alegría. En las que el mejor tesoro iba emocionalmente vestido de papel de plata.

Los adornos se repetían año tras año. Tanto los que veía por la calle como los de mi casa. Repetidos, previsibles, pero tan queridos como si fueran cada año nuevos. Y la ilusión, como mi árbol, no se mantenía en pie sola. Necesitaba la ayuda de los demás como se necesitaban las piedras para rellenar el tiesto en el que plantar el arbolito, como se necesitaban unas manos adultas para realizar un empalme que jubilaba la bombilla fundida... Esta ayuda de todos es la ilusión que aún hoy sigo teniendo y que me alegro de ver a mi alrededor, que me hacen iluminar el vacío del consumismo, incluso iluminan más que cualquier guirnalda de led y cortinas luminosas "efecto nieve"; iluminan más que la invasión de balcones a 220 voltios e infinitos vatios; más que los miles de Papás Noel que trepan a nuestras casas ya en Noviembre...

Para acabar, cierro los ojos, y veo mis zapatos, pequeños, puestos en el balón en espera de Sus Majestades los Reyes de Oriente. Seguro me traerían caramelos y alguna prenda necesaria. No necesitaba más, la ilusión para mí lo era todo. Sabía que todo lo que me traerían cabría en mis zapatos.

Y sigo con los ojos cerrados y veo las telas del Niño Jesús... ojalá no se quede en moda, sino que estos adornos sean mimados y se sepan mostrar en los balcones con toda dignidad. Como yo sigo haciéndolo con mi bola cuarteada, con mi espumillón multicolor y, ahora, con mi pequeña estrella de papel de plata.


NOTA DEL AUTOR: la intención de que este texto no vaya acompañado de imagen es, simplemente, para ayudar a imaginar.

jueves, 1 de septiembre de 2011

«Patrimonio amado»















El título de esta entrada no es mío, sino extraído de la presentación del Extra Fiestas de El Cruzado Aragonés (Semanario del Altoaragón).

Este año la directora del mismo, Lolo Sampedro, muy amablemente me pidió que hiciera la portada, con total libertad y, claro está, con el "lastre" de un nivel muy alto en el grafismo de años anteriores.

Una plublicación muy querida y esperada por los barbastrenses y por la Comarca merecía una buena portada pero quería llevarla a mi terreno. Así que la portada del Extra se fue llenando de pequeños detalles del patrimonio cotidiano aunque a veces desapercibido, pero que unido forma algo mucho más grande: la imaginación de las formas por encima de la función.

Y éste es el gran peligro que acecha a estos pequeños elementos: su fragilidad viene en ocasiones del óxido; pero más veces viene de que esas formas que en su día lo fueron ahora "no son funcionales". ¡Qué error pensar eso! Y ¡qué placer da contemplarlas, cada una imaginada en su época y en su estilo!

Os dejo con la presentación que la directora escribe en el Extra Fiestas de El Cruzado:

(texto pendiente)

sábado, 23 de julio de 2011

Una fiesta para elogiar "horrores"

Ya el año pasado escribí una entrada sobre las fiestas del Barrio de San Joaquín. En ese momento se recuperaban tras más de una década sin celebrarse.





La Asociación de Vecinos no quiere dejar de lado su historia ni sus raíces, así que siempre se hará referencia al pasado. No es nostalgia, sino reafirmar de dónde venimos, tener identidad. De ahí que el cartel de este año sea una mezcla de fotografías de antaño y actuales, mezcladas, sin tener más importancia unas por encima de otras y cuyos colores forman el logotipo del Barrio: la J.

Os dejo con un artículo escrito para el programa de fiestas de San Joaquín de este año 2011, en el que se recuerdan las fiestas del año 1948. Enrique Padrós conversó con Justina Pallás y yo redacté, lo más fiel posible a las palabras de ella, este relato:


***

En el programa de fiestas del pasado año, Fernando Noguero hizo un repaso a la historia más reciente de nuestro barrio. En su artículo destacó las sonadas fiestas del barrio del año 1948 en la que tuvo una gran repercusión, incluso provincial, la carroza de la calle Calvario. En esta ocasión os contamos la historia, en primera persona, de una de sus protagonistas, Justina Pallás.


"Ese año se preparaban las fiestas del barrio, en agosto, con sus carrozas. No tenía ni los 18 años, ni tampoco andaba muy animada porque estaba a punto de operarse mi madre. Me llamó mi padre a la fábrica(1) y allí estaban todos, pero no quise entrar a la reunión. –¿Y tú no entras o qué, tú? –me decían. Incluso mi padre: –¿Cómo que no quieres salir? Qué salga la zagala–. Todas se apuntaron.

Todas las noches íbamos a casa Guadalupe (Gistau), después de cenar, a preparar los vestidos. Las pruebas se hacían en su tienda y allí comprábamos algunos flecos, aunque la una traía una cosa, la otra otra. Cosas buscadas.Yo fui con un camisón de una, nuevo, de esos que presentaban antes cuando se hacían modistas. Un entredós... Y pocas cosas compramos: tela para el chaleco -que aún tengo por ahí-; para el velo de todas tela de viso; los adornos de la falda los hicimos con papel dorado y lentejuelas; para las alpargatas unas plantillas y el mismo papel aunque luego, en la carroza, iríamos descalzas.

El artesonado puede ser que fuera del carpintero José, el de Noguero, recuerdo que estaba allí cuando subimos, para ayudarnos. El brasero de la de Zapatillas, la alfombra (2) no sé muy bien...

Llegó el día. Salíamos de casa Español, del almacén de trigo que daba a la calle Los Cubos. Yo con cara de sueño. Erminia Zamora (3) nos maquilló -con un papel de fumar me quitaba pintalabios para que no se me corriera) y después de arreglarme... José Vicente (Guirotti) me dio la mano al subir la escalera del almacén y se quedó todo asombrado (estaban acostumbrados a verme de otra manera...). Ese día iba llena de pulseras, y muchas buenas... hasta por las piernas y todo.

Llegamos al lugar de concentración. No sabría decirte cuántas carrozas de otras calles eran. Sólo recuerdo que de la calle Mayor salieron de 'chulonas'. Guadalupe y Milagros (Español) fueron a dar una vuelta para ver el resto de carrozas. –Ya podéis ir tranquilas, que la mejor, ésta –nos dijeron. Tirada por las caballerías de Casa Zacarías, salimos, todos aplaudían...

Sí, resultó lo que no se esperaba. Todos locos de contentos. Y todo porque se tomaron mucho interés Milagros y Guadalupe. Y los hombres lo mismo, porque estaba José Vicente, Pepe (Gistau), el de Arqué (José María)... como mayores y como representación incluso por las casas.

Al llegar a mi casa me encuentro que bajaba la escalera la señora Josefa (Nevot), que me dijo: –He venido a darle la enhorabuena a tus padres–. Por la tarde a los toros ya no fui. A la carroza sí, había dado mi palabra porque mi padre se puso serio.

Al día siguiente de la fiesta fui a la plaza para un encargo 'pa' la huerta. Estaban Pepe, José Vicente... Me dijeron: –Ven, mira cómo os ponen aquí–. Era la Nueva España. Venía un escrito (4) en el que nos elogiaban 'horrores'.

Recuerdo que todos estaban allí. Todos ayudaron."







(1) Fábrica de harinas "La Verense", conocida como "Moliné".

(2) Posiblemente una colcha de casa Español.
(3) Erminia trabajaba en los distinguidos Almacenes de San Pedro y fue la primera mujer que constaba como miembro de la Comisión. Ella y Guadalupe se fotografiaron con el traje de XXX e incluso Guadalupe hizo iluminar (colorear) y ampliar sus fotografías.
(4) El cronista Cambra escribe: (...) A las doce se celebró el tradicional pasacalles de lujo, en el que cada calle del barrio presentó una carroza típica, mereciendo todos los elogios la del Calvario, denominada "El Oriente Exótico...", donde lindas muchachas ataviadas a estilo oriental, nos hacían recordar las bellezas del Oriente en nada envidiables a estas bellezas barbastrenses; infinidad de cabalgaduras, con típicos baturros y lindas mañicas a la grupa, completaban este vistoso pasacalles (...)


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Fotografía en B/N: Archivo de Justina Pallás.
Cartel de fiestas: Sergio Alonso.

sábado, 16 de julio de 2011

La pequeña Victoria del Modernismo










Hace varios días, la rotura de un tubo de desagüe de aguas pluviales hizo que salieran a la luz restos de la decoración modernista de la casa donde se encuentra el Bar Victoria.





Como se indica en "El Mirador" de El Cruzado Aragonés: "...ha sido providencial para recuperar parte de la hermosa orla de inspiración modernista que adornaba el negocio de la familia Valle Raso, dedicado a los materiales de construcción, la decoración aguantó hasta los años cincuenta, para quedar sepultada después por el pragmático yeso. Bajo él han resistido los elementos vegetales y sus vibrantes colores, que ahora quedarán a la vista para el disfrute de todos".





Con la certera explicación de "El Mirador" no hay más que decir...















Fotos en Blanco y Negro: Libro "60 años de historia del Ayuntamiento de Barbastro en sus documentos". Donde se muestran los dos negocios: uno el que promovería la decoración de la fachada y otro el que aprovecharía dicha decoración hasta considerarla obsoleta.

Fotos en color: Dos muestras del antes (foto de internet) y el después del incidente que ha sacado a la luz esta decoración.

miércoles, 20 de abril de 2011

la vivienda por fin tiene un plan...

Es una pena que para dar salida al desmadre productivo de la construcción ahora se promueva la conservación. A buenas horas, mangas verdes, aunque aplicando refranes, no hay mal que por bien no venga.













Tras unos desafortunados primeros intentos de este "plan de vivienda" en el centro histórico (plan 2006-2010) en que llegamos a ver subvenciones en obras que no llevaban ni diez años en pie, por fin ha llegado a edificios cargados de historia y valor arquitectónico. Y por fin se valora la restauración estructural, del interior del edificio, su habitabilidad.


Hace unas décadas (en los años 90) sufrimos un gusto por adecentar fachadas, cuando el interior estaba más que deshabitado y en progresivo deterioro. Sólo tenemos que ver el desierto de la calle Monzón o de Joaquín Costa. Se pintó hasta la última fachada y en cada interior se cebaba la humedad, la decadencia y la soledad.





Me gustaría hacer un inciso. Muchas veces por la falta de inversión de sus propietarios y por su dejadez, sólo les queda alquilar esas viviendas a un mercado reservado a inmigrantes y a personas con recursos mínimos, lo que acentúa su deterioro. Un pez que se come la cola.


Independiente a este megapublicitado plan de vivienda de la "nueva economía" hay que dar las gracias a los pequeños estudios de arquitectos que apuestan por el mimo en la restauración. Que dan valor a vivir en casas llenas de vida y con personalidad, con alma. Casas de madera y ladrillo, casas de vivos colores...

Ahora podemos ver ejemplos del sector de la construcción bien entendida. Ejemplos que esperemos, por un largo tiempo, dejen atrás el ladrillazo con el que han golpeado la historia y el pasado.














Foto 1: Balcones curvos del edificio de estilo racionalista en la calle General Ricardos número 34.
Foto 2: Nuevo alero en ladrillo del edificio del paseo del Coso número 24, cuya fachada ha sido tomada últimamente por aparatos de aire acondicionado.
Foto 3: Dos edificios en calle Argensola, en primer término y con el cartel del plan de vivienda, uno de los últimos restaurados conservando la fachada y balcones de forja.

viernes, 14 de enero de 2011

Los Tapiados, tranquilos de momento, mandan el tráfico "a paseo"

Parece que el título de esta entrada ha quedado redactado como un titular de noticia, de una gran noticia.

Hace ya varios años el Ayuntamiento de Barbastro informaba de una importante "idea" urbanistica para ampliar el camino de los Tapiados aunque requería la expropiación de multitud de fincas y la desaparición de las tapias que le dan nombre. Afortunadamente los técnicos de la Diputación de Huesca se han adelantado y han apostado por una solución más práctica: hacer pasar el tráfico donde las calzadas son más anchas (zona Las Huertas) y conectarla con el Eje del Vero (carretera que lleva a Alquézar y las Bodegas) a través del Barrio de San Juan. Solución ésta que no se aleja del casco urbano y soluciona muchos de los problemas del centro de la ciudad, donde los coches se encuentran en un callejón sin salida o enredados de la maraña de calles (calles de un sólo sentido, lógico por la falta de amplitud pero caótico para la circulación vial).

Vaya, quién lo iba a pensar, esta solución se me antoja lógica y familiar. Me alegro y mucho. De hecho, hace unos años escribí para El Cruzado Aragonés una carta en la que echaba de menos soluciones imaginativas ante la amenaza a los Tapiados por parte del Ayuntamiento.


Nota del autor: el texto que sigue, es un artículo de opinión que escribí para El Cruzado Aragonés en diciembre de 2007.

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AÚN NOS QUEDAN OASIS

Todavía conserva Barbastro esos pequeños oasis que acomodan al que los habita y al que viene de paso, a uno en su quehacer diario, al otro en su descubrimiento de lugares y gentes.
Oasis a los que me gusta llamar rincones. Sí, rincones. Allí donde aparece lo extraviado, donde el niño pequeño se esconde y crea su mundo, donde se acumula el polvo con el paso del tiempo, donde se amontonan los recuerdos en trastos viejos de los que cuesta desprenderse.

Si un forastero pidiera consejo para qué visitar, me quedaría pensando en mis particulares rincones. Recordaría la Catedral, San Francisco y su fuente, la Plaza del Mercado y hasta la Peñeta. Pero por encima de todos éstos que aparentan ser inmortales -y recalco: aparentan-, me vendrían al recuerdo otros oasis más placenteros: las sensaciones. En invierno el olor a estufa de leña, cruzando el recio Puente del Portillo cubierto por una espesa niebla entre sus barandas de cemento. La primavera se vería envuelta por el viento, y éste crearía nuevos sonidos azotando oliveras y carrascas y llevando consigo el sonar de los tambores que anuncian la Semana Santa. En verano, el frescor de la sombra en un paseo por el zigzaguear de los Tapiados e incluso la humedad del musgo y el salpicar de sus manantiales. Y así, tantas sensaciones como días tienen las estaciones que me gustaría compartir con ese hipotético forastero.

Pero los sentidos están ligados a la imaginación y de esa sensibilidad cada uno sabe lo suyo. Los sentidos despiertan a la imaginación, y ésta motiva a los anteriores. Tan personal que es tarea difícil compartirlo. Sólo un buen escritor o un buen contador de historias sabría hacerlo. Y nuestros mayores lo consiguen. Nos hacen partícipes de sus vivencias, de sus peripecias en esos rincones de Barbastro. Hasta darnos cuenta que, pese a lo fugaz de la vida, hay legados, herencias que nos dejan para su recuerdo. Quizás no sentiremos lo que ellos, pero nos han transmitido esos lugares ofrecidos ahora a nuestros sentidos y nuestra imaginación.

Deberíamos lamentarnos de perder con los años esa capacidad propia de imaginar, pero más debería dolernos el acabar con los pequeños detalles, los rincones que mueven el motor de los sentidos. Si bien la merma de facultades es irremediable, sí que podemos poner los medios para evitar acabar con los lugares, rincones, oasis o como queramos llamarlos. Y no hay excusa ni resignación sino la capacidad de imaginar otras soluciones y así crear nuevos rincones: imaginar soluciones no es soñar lo inalcanzable, sino poner en práctica soluciones imaginativas.
Soluciones que hubieran evitado acabar, por ejemplo, con la Estación del Ferrocarril imaginando un vial en un sentido delante y otro en sentido contrario detrás de la misma, rodeando sus escaleras de vegetación y con su elegante palmera, como en el mejor de los oasis.

Soluciones que se han de poner en práctica para que lo práctico no sea agrandar, alinear, destruir, sino conservar y adaptar a nuevos usos. Soluciones para el siguiente oasis en riesgo: los Tapiados.

Mientras unos imaginan, donde antes pisaban las vías del tren, sendas verdes en las que pasear tranquilamente a pie o en bicicleta, otros parece que preferimos ver estos y otros lugares agonizar, morir. Es inaceptable ser espectadores de la piqueta. Los Tapiados, en su agonía como mero paso de coches a los huertos o a las fincas, reclaman que los imaginemos como una vía donde convivan motor y paseo. Reclaman ser una vía de un solo sentido. Reclaman a nuestra imaginación un puente desde la Cospillera al Campo San Juan para unir con un vial la faraónica rotonda de Las Huertas de Suelves con la antigua entrada a Barbastro bajo las Capuchinas. Unir Barrios.

Los Tapiados, en su personificación, prefieren seguir viejos pero dignos, con esencia. Piden seguir viendo pasear a los barbastrenses junto a la hierba de su senda y acompañarlos hasta su huerta o a visitar a su viejo amigo el Puente de Santa Fe, con el que querría ser recordado no por la amenaza que hoy les acecha (*), sino para otros menesteres.

Protección en todo caso para estos viejos amigos que nos hablan, al igual que nuestros abuelos, de tiempos pasados. De lo que aquí hubo. Una voz que nos reconforta. Como un oasis en el desierto.

(*) Se está elaborando un plan urbanístico para mejorar el trazado del Camino de los Tapiados que acabará con los muros que le dan nombre.

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